dissabte, 26 de març de 2016

Pregària



 
Al final del Vía Crucis de ayer en el coliseo romano, el Papa recitó una oración, que él mismo escribió.

Algunas frases de la oración leída y compuesta por el Papa

"Oh Cruz, de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana"
"Instrumento de muerte y vía de Resurrección"
"Patíbulo de la persecución y bandera de la victoria"
"Cruz de Cristo hoy te vemos erecta en nuestros hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados"
"Hoy te vemos en el rostro de los niños y de las mujeres y de las personas que huyen de las guerras y de la violencia y a, menudo sólo encuentran la muerte y tantos Pilatos con las manos lavadas"
"Todavía hoy te vemos en los doctores de la letra y no del espíritu"
"Todavía hoy te vemos en los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus vanas ambiciones, despojan a los inocentes de su propia dignidad"
"Te vemos todavía hoy en el corazón de los que juzgan a los demás, siempre dispuestos a condenar hasta la lapidación..."
"Te vemos hoy en el fundamentalismo y en el terrorismo de los secuaces de cualquier religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar sus inauditas violencias"
"Te vemos en los que quieren exluirte de la vida pública en nombre de la paganidad laicista o en nombre de la igualdad que tú mismo nos has enseñado"
"Te vemos en los potentes y en los vendedores de armas, que alimentan los hornos de la guerra con el dolor incente de la gente"
"Te vemos hoy en los traidores que por 30 denarios entregan a la muerte a cualquiera"
"Te vemos en los ladrones y en los corruptos que se venden en el mísero mercado de la inmoralidad"
"Te vemos en los destructores de nuestra casa común que, con egoísmo arruinan el futuro de las próximas generaciones"
"Te vemos en los ancianos abandonados por sus propiso familiares, en lso discapacitados y en lso niños desnutridos, descartados por nuestra hipócrita sociedad"
"Te vemos en el Mediterráneo y en el mar Egeo convertido en un cementerio por nuestra conciencia narcotizada"
"Cruz de Cristo, imagen del amor sin fin, te vemos todavía hoy en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso"
"Te vemos en los ministros fieles y humildes, que iluminan la oscuridad de nuestra vida"
"Te vemos en los rostros de las monjas y de los consagrados, buenos samaritanos, que lo bandonan todo"
"Te vemos en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la máxima expresión de la justicia y de la fe"
"En las personas sencillas, que viven sencillamente su fe en la cotidianidad"
"Te vemos en los arrepentidos que saben desde la profundidad de la miseria de su pecado gritar 'Señor acuérdate de mí'"
"Te vemos en los beatos y en los santos..."
"Te vemos en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial"
"Te vemos en los voluntarios que socorren a los necesitados"
"Te vemos en los perseguidos por su fe que, en medio del sufrimiento, siguen dando testimonio de Jesús y del Evangelio"
"Te vemos en los soñadores que viven con corazón de niños y que trabajan por un mundo mejor, más humano y más justo"
"En tí, santa Cruz, vemos a Dios, que ama hasta el final"
"Sálvanos del mal y del Maligno"
"Suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz"
"Enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche"
"Enséñanos que la aparente victoria del mal se disipa ante la tumba vacía y ante la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada puede debilitar"

dimecres, 23 de març de 2016

Comunicat del MTCE davant atemptat de Brussel·les



 
Amb motiu dels atemptats que s’han esdevingut a l’aeroport i al metro de Brussel·les, la ciutat que representa el cor d’Europa, expressem el nostre rebuig frontal a tot tipus de violència. Apostem per seguir construint una cultura de lacolliment, que allunyi tota temptació de discriminació que es pugui suscitar a causa de la barbàrie del terrorisme que ha tornat a colpejar Europa. El terrorisme és la negació absoluta del respecte a la vida de les persones, i
de Déu mateix que viu en elles.

Fem nostres les paraules del Cardenal Erdo, president del Consell de Conferències Episcopals d'Europa: “En aquest moment d'angoixa, fem una crida a totes les persones de bona voluntat a no deixar-se vèncer per la por i a seguir pregant per la pau a Europa, al Pròxim Orient i a tot el món.

El Papa Francesc ens va recordar a lEvangelii Gaudium, que fins que no es reverteixin l'exclusió i la desigualtat dins duna societat i entre els distints pobles, serà impossible eradicar la violència” (n. 59). Per això, com a treballadors cristians d'Europa, seguirem treballant per aconseguir superar lexclusió i la desigualtat apostant pel diàleg i el bé comú i evitant postures d’odi i intolerància cap a les persones migrants. Acabo expressant la nostra proximitat i solidaritat amb les famílies de les víctimes d’aquests horribles atemptats.



Manolo Copé
Coordinador del Moviment
de Treballadors Cristians d'Europa

dissabte, 19 de març de 2016

Y a mucha honra....



 

A continuació us comparteixo una carta d'un periodista, en Raúl Solís. Em sento molt reflectit perquè també la meva mare, immigrant d'Albacete, va treballar un temps com a minyona a casa d'una família burguesa catalana. 
Només dir-vos que em sento molt orgullós de ser fill d'obrers que van deixar les seves respectives terres per a guanyar-se les garrofes i així fundar una família amb tres fills que, també ara, es guanyen la vida amb dignitat entre tants treballs indicents i precaris.

Pepe


Carta abierta de un hijo de una limpiasuelos
15 de marzo de 2016


En el intento de insulto de la derecha cañí a Ada Colau, más que insulto a la alcaldesa de Barcelona, lo que se esconde es el arsenal de desprecio y odio que tienen a las personas trabajadoras y a la gente sencilla (Raúl Solís)



Soy hijo de una mujer que con nueve años empezó a limpiar suelos en casa de unos señoritos de mi pueblo. Esa mujer ahora tiene 72 años. Creció sin padre en una España enlutada y de silencio en la que las mujeres que fregaban suelos no trabajaban, servían. “Yo de chica servía”, ha dicho mi madre en más de una ocasión.

Servir significaba lo que significaba. Trabajar mucho, quejarse poco, ganar menos todavía y aceptar que tu nivel social y expectativas de futuro estaban a la altura del suelo al que te arrodillabas para fregar a mano, por donde, una vez limpio, desfilarían los zapatos finos y elegantes de quienes pensaban que nacer pobre era un castigo divino porque ellos, su fortuna y bienestar, era lo que se merecían.

En su sociedad de perdedores y ganadores, el trozo de bacalao diario con el que le pagaban a mi madre por servirles era lo más a lo que podía aspirar una pobre desgraciada, hija de perdedores de la guerra civil y analfabeta. Pero aquella pobre y analfabeta mujer, de la Extremadura de posguerra, contra todo pronóstico no olvidaría jamás su memoria ni perdería la dignidad. Yo, su hijo, tampoco lo olvidaré nunca.

Aquella dignidad de mi madre consiguió que, harta de que le pagaran en “trocitos de bacalao” en lugar de dinero, un día se ‘jartara’ y les tirara en señal de desprecio el bacalao a los señoritos, que era el salario que le daban a mi madre a cambio de perder toda su adolescencia tirada en el suelo de rodillas para que ellos pudieran lucir estatus. Esa mujer, mi madre, antes había acarreado cubos de agua de la fuente pública a casa de los señoritos, los abuelos y padres ideológicos de los que hoy creen que Ada Colau “tendría que estar limpiando suelos”.

En el intento de insulto de la derecha cañí a Ada Colau más que insulto a la alcaldesa de Barcelona, lo que se esconde es el arsenal de desprecio y rabia que tienen y han tenido por las personas trabajadoras, a las que el máximo nivel que les permitían ocupar era el del suelo, de rodillas frente a su insaciable voracidad y odio por la gente sencilla.

En la gala de los Goya también insultaron a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón porque “parecen dos camareros”, como si ser camarero fuera el escalafón más bajo de su sociedad clasista en la que nacer en una cuna pobre bastaría para que toda la vida estuvieras de rodilla. No insultaron a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón, sino que mostraron todo el odio que les sangra por la gente que les pone los cafés por la mañana.

Hoy, aquellos hijos y nietos de las mujeres que le fregaron los suelos a los abuelos y padres de la derecha española, andamos por la calle con la misma dignidad con la que mi madre les lanzó el bacalao a los señoritos que se negaban a pagarle el jornal que merecía. Somos los hijos e hijas y nietos y nietas de las mujeres que les han fregado los suelos, pero somos algo más.

Además de títulos universitarios y ser hijos e hijas de la universidad pública que ahora quieren privatizar para que volvamos a estar a la altura del estropajo que usaba mi madre para fregar el suelo, sabemos de dónde venimos. Somos el símbolo más evidente de su derrota, los podemos mirar a los ojos y hasta ocupar los sillones de alcaldes, ministros y diputados en los que ellos se sentaban por la gracia de Dios. Y lo que es peor, tenemos memoria.

Raúl Solís