dimecres, 29 de gener de 2014

La JOC es forma a Mollet del Vallès


Càritas Diocesana de Terrassa


Amor ple de vida


Comunicat d'una experiència obrera

COMUNICADO V ENCUENTRO-CONVIVENCIA
ENTRE TRABAJADORES INMIGRANTES Y ESPAÑOLES

Con motivo de la celebración de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado (19-01-14) la Delegación de Pastoral del Trabajo de Madrid hemos celebrado el V ENCUENTRO-CONVIVENCIA ENTRE TRABAJADORES INMIGRANTES Y ESPAÑOLES, junto al EPPO y varios grupos de la parroquia S. Pablo (Vallecas).

Nosotros pretendemos con este encuentro vivir un espacio de reflexión en torno al trabajo y la fe cristiana, tanto entre los inmigrantes como entre españoles. ¿Qué mejor método que dar el protagonismo a los trabajadores para expresar sus condiciones de vida y de fe?
Un joven cocinero español dio testimonio de que actualmente hay inmigrantes que han tenido que buscar su derecho a trabajar en Alemania. Las condiciones de acogida fueron tan duras que a los seis meses decidió volverse a España. Después en España también sólo encuentra trabajo precario.
Un licenciado venezolano ha pasado en España por los oficios de pintor, mozo de almacén, camarero, reparador, albañil… siempre en trabajos temporales de unos meses. Igualmente su esposa, especialista en farmacia, encuentra trabajos de limpiadora y cuidadora de niños. Se preguntan “¿Donde está la justicia cuando te pagan por media jornada y trabajas 12 horas? Menos mal que con estos trabajos precarios podemos sobrevivir. Además, desde hace tres años, trabajamos como voluntarios en la acogida de emigrantes en una parroquia”
Carmen, española, ha tenido en su vida laboral la experiencia de realizarse en su trabajo vocacional con discapacitados. Pero ahora lleva dos años y medio en paro. En su propia carne ha vivido escenas de entrevistas de 30 personas a la vez en un local improvisado, sin puerta, donde el informante explicaba en qué consistía el trabajo de atención a personas dependientes: “lo importante es que los clientes no se quejen. Para eso, debéis tratarles bien. Pero conversación poca. Vosotros estáis para trabajar y nada más. No se cobra hasta que los clientes no paguen. Si estáis interesados, a la salida dejar el currículo”. Algunos nos fuimos sin entregar el currículo antes de que acabara la entrevista.
Un inmigrante ecuatoriano lleva 13 años en España con su esposa y dos niñas también ha experimentado la estabilidad de un trabajo continuado antes de la crisis; él se sentía acogido y realizado: “Me enseñaron el oficio, tuvieron paciencia conmigo... el trato, el trabajo, el salario fue bueno. Pero en estos últimos años han empezado los despidos de sus compañeros, los retrasos en la nómina y sentí en mis carnes el miedo del despido. Por eso me he cambiado de empresa; Llevo 18 días en esta nueva empresa. No puedo decir si es mejor o peor lo que tengo hoy día, pero espero que las condiciones de las que me hablaron se cumplan”.
Como núcleo de estos testimonios acogemos que la causa de la inmigración es la falta de oportunidades y seguridad en su propio país. Sólo que las condiciones laborales enturbian las posibilidades de realización personal a límites de indignidad. No se dan las bases de un “trabajo decente” tal como lo resume la Doctrina Social de la Iglesia. Ni siquiera llega al nivel del concepto propuesto por la Organización Internacional del Trabajo. Así lo vamos a hacer llegar al Parlamento
Europeo en Bruselas en la campaña de los Movimientos Cristianos de Europa (MTCE) quienes intentan concienciar de las situaciones injustas ante lo que consideramos un “trabajo decente”.
En este V Encuentro de la Delegación del Trabajo de Madrid los inmigrantes y españoles sienten las mismas necesidades de sentirse acogidos, ayudados... a la vez que las dificultades de sentirse lejos, solos, y con miedo de volver a su país porque no han visto cumplido su sueño por el que habían salido.
Todos valoran y viven el apoyo de su familia nuclear en estos momentos y su fe, junto con los grupos y parroquias a los que se han unido, les ha ayudado a vivir de mejor manera la realidad que toca.
Piden a la Iglesia y a la sociedad que sigan luchando por nuevas formas de organización social, económica, más justas y humanas en las que la persona sea lo primero. Algunos ya lo encuentran en algunos grupos eclesiales: “Ahí podemos escuchamos el grito del Papa Francisco “Si os han quitado el trabajo, no nos dejéis robar la esperanza”.
Los testimonios escuchados esta tarde nos han vivenciado la fuerza de la fe cuando resuena en nuestro interior la voz: “Venid a mi los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Uno de los testimonios confesaba: “Mi fe ha tenido muchos altibajos en estas circunstancias... te encuentras solo aunque sabes que hay mucha gente. Piensas que se han olvidado de ti”. Necesitamos que alguien en la Iglesia haga resonar los pasos cercanos de Cristo.
¿Habrá creyentes que visualicen la presencia de Cristo y acompañen a los trabajadores inmigrantes y españoles hasta poder confesar: “En Cristo encuentro consuelo y Él renueva mis fuerzas”?

Delegación Diocesana de Pastoral del Trabajo
Iglesia de Madrid

La teva llum amb la Llum del Crist enmig d'una societat que camina a les fosques