dilluns, 20 de febrer del 2023

Trobada Nacional d'Iniciació de la JOC


 

Un discurs obrer del Papa Francesc


DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO AL MOVIMIENTO CRISTIANO DE TRABAJADORES

Aula Pablo VI
Viernes, 9 de diciembre de 2022
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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Os doy la bienvenida y doy las gracias al presidente por sus corteses palabras. Hace cincuenta años vuestro Movimiento movía los primeros pasos bajo la bendición del Papa san Pablo VI; y hoy habéis venido a compartir conmigo este momento de gratitud. Gracias por el bien sembrado en estos años de vida. Gracias por el compromiso con el que os habéis puesto al servicio de la sociedad italiana a través de las actividades de formación, los círculos, el patronato, la atención al mundo del trabajo en las varias facetas y el servicio civil.

Los cincuenta años son también un tiempo para mirar con realismo a la propia historia, hecha de tantas gratuidades y también de fatigas en el testimonio cristiano. Es importante no abandonarse a formas auto celebrativas, sino reconocer la acción del Espíritu Santo entre los pliegues de vuestra historia, no tanto en los sucesos llamativos, sino más bien en los humildes y cotidianos. Este aniversario podría ayudaros a caminar en dos direcciones: una obra de purificación y una nueva siembra. Ambas: purificar y sembrar.

La purificación siempre es necesaria, siempre, para todos nosotros y en todas las experiencias humanas. Somos pecadores y necesitamos la misericordia como el aire que respiramos. La disponibilidad a la conversión, a dejarse purificar, a cambiar vida, a cambiar estilo, es signo de valentía, de fuerza, no de debilidad; la terquedad es signo de debilidad. Se trata de acoger la novedad del Espíritu sin poner obstáculos: permitir que los jóvenes encuentren espacio, que el espíritu de gratuidad sea custodiado y compartido, que no se pierda la iniciativa de los inicios prefiriendo decisiones tranquilizadoras que no ayudan a vivir las novedades de los tiempos. Sois un movimiento nacido a raíz del Vaticano II y podéis narrar la fecundidad de esa época eclesial y social. Os animo a reencontrar el impulso de los inicios, bien visible en el entusiasmo con el que vivís el vínculo eclesial en vuestras zonas y en la gratuidad del servicio a las exigencias de los trabajadores. El Concilio nos ha llamado a leer los signos de los tiempos —y sobre todo nos ha dado el ejemplo—; por eso, conscientes de los cambios sociales, podéis preguntaros: ¿cómo ser fieles al servicio de los trabajadores hoy? ¿Cómo vivir el esfuerzo de conversión ecológica y de pacificación? ¿Cómo animar la sociedad italiana en el campo económico, político, laboral, contribuyendo a discernir con los criterios de la ecología integral y de la fraternidad?

Estos son los motivos de una nueva siembra que os espera. Mientras se celebra, se mira adelante. De hecho, esto no es solo tiempo de recoger frutos: es también tiempo de sembrar nuevamente. Nos lo impone la época difícil que estamos viviendo. La pandemia y la guerra han hecho el clima social más oscuro y pesimista. Esto os llama a ser sembradores de esperanza. Empezando por vosotros mismos, por vuestro tejido asociativo: que vuestras puertas estén siempre abiertas; que los jóvenes se sientan no solo huéspedes, sino protagonistas, con su capacidad de imaginar una sociedad diferente.

Quisiera proponeros también un compromiso específico sobre el tema del trabajo. Sois movimiento de trabajadores, y podéis contribuir a llevar sus preocupaciones dentro de la comunidad cristiana. Es importante que los trabajadores estén como en casa en las parroquias, en las asociaciones, en los grupos y en los movimientos; que sus problemas sean tomados en serio; que su petición de solidaridad pueda ser acogida. De hecho, el trabajo atraviesa una fase de transformación que debe ser acompañada. Las desigualdades sociales, las formas de esclavitud y de explotación, las pobrezas familiares a causa de la falta de trabajo o de un trabajo mal retribuido son realidades que deben encontrar escucha en nuestros ambientes eclesiales. Son formas más o menos de explotación: llamemos a las cosas por su nombre. Os exhorto a tener la mente y el corazón abiertos a los trabajadores, sobre todo si son pobres e indefensos; a dar voz a quien no tiene voz; a no preocuparos tanto por vuestros inscritos, sino a ser levadura en el tejido social del país, levadura de justicia y de solidaridad.

De la parábola evangélica de los obreros llamados a las diferentes horas del día (cfr. Mt  20,1-16) aprendemos que cada época de la historia, como cada hora del día, es tiempo propicio para dar la propia contribución y tratar de ofrecer una respuesta. Nadie debe sentirse excluido del trabajo. Que no falte vuestro compromiso para promover el trabajo femenino, para favorecer el acceso de los jóvenes al trabajo, con contratos dignos y no de hambre, para salvaguardar tiempos y espacios de respiro para la familia, para el voluntariado y para el cuidado de las relaciones. Por favor, ¡rechazad toda forma de exploración!

Sé que hacéis referencia a la doctrina social de la Iglesia: os exhorto a seguir haciéndolo y, si es posible, siempre mejor. Los principios de solidaridad y subsidiaridad, correctamente conjugados, están en la base de una sociedad que incluye, no descarta a nadie y favorece la participación. Sin la subsidiaridad no hay verdadera solidaridad, porque se corre el riesgo de no dar voz a las capacidades, a los talentos que florecen en los cuerpos intermedios. Las familias, las cooperativas, las empresas, las asociaciones son el tejido vivo de la sociedad. Darles espacio y voz significa liberar energías para que el bien común sea fruto del empeño y de la solidaridad entre todos.

La Encíclica Fratelli tutti recuerda que «gracias a Dios tantas agrupaciones y organizaciones de la sociedad civil ayudan a paliar las debilidades de la Comunidad internacional, su falta de coordinación en situaciones complejas, su falta de atención frente a derechos humanos fundamentales y a situaciones muy críticas de algunos grupos. Así adquiere una expresión concreta el principio de subsidiariedad, que garantiza la participación y la acción de las comunidades y organizaciones de menor rango, las que complementan la acción del Estado» (n. 175). Esta tercera guerra mundial en curso nos hace conscientes de que la renovación nace desde abajo, donde si viven las relaciones con solidaridad y confianza. No nos dejemos robar la valentía de nuevos inicios de reconciliación y de fraternidad.

Queridos amigos, os doy las gracias por haber venido a celebrar vuestro medio siglo de actividad. Que san José os inspire siempre a vivir el trabajo con fe y con pasión. De corazón os bendigo a todos vosotros y a vuestras familias. ¡Os deseo feliz Navidad! Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Gracias!

Una xerrada sobre habitatge a Bellavista


 

diumenge, 5 de febrer del 2023

Prioritzar la salut i la seguretat a la feina


Iglesia por el Trabajo Decente prioriza la salud y la seguridad en el trabajo

         

CON EL LEMA “UN TRABAJO DECENTE TIENE QUE SER UN TRABAJO SALUDABLE”, LA INICIATIVA IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE (ITD) PRIORIZA SUS DINÁMICAS Y COMPROMISOS, PREVISTOS PARA EL AÑO 2023, EN TORNO A LA SALUD Y LA SEGURIDAD EN EL TRABAJO.

 

La pérdida de la salud en el trabajo y, en excesivas ocasiones, de la vida, es un grave problema que necesita ser abordado en profundidad. Por este motivo, la iniciativa de Iglesia por el Trabajo Decente quiere “poner el acento y crear conciencia sobre esta realidad que haga visible a las víctimas de la siniestralidad, porque solo, haciendo visible el problema en el seno de la sociedad podremos empezar a solucionarlo”.

 

La iniciativa, promovida por Cáritas, CONFER, HOAC, JEC, JOC y Justicia y Paz, es consciente de la dramática realidad de siniestralidad laboral existente en el mundo del trabajo. El dato más significativo es la pérdida de vida en el trabajo: En nuestro país, cada día se producen 2 siniestros laborales con resultado de muerte. En el periodo comprendido entre enero y noviembre de 2022, 770 personas trabajadoras perdieron la vida en accidente laboral y la siniestralidad laboral aumenta dramáticamente, según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

 

En este sentido, ITD señala que el magisterio social de la Iglesia enuncia, entre los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras, el derecho «a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral». (Compendio de la DSI, 301). Además, esta prioridad de la iniciativa, coincide con el 20 aniversario de la conmemoración del Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, que se celebra el 28 de abril y es convocada por la Organización Internacional del Trabajo para promover la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo.

 

ITD recuerda, por noveno año consecutivo. que la dignidad del trabajo y el trabajo decente es una prioridad humana y, por ello, una prioridad cristiana y, por tanto, compromiso de toda la Iglesia. Por eso, durante 2023, la iniciativa incorporará este aspecto de la siniestralidad laboral en cada una de las convocatoria que tiene previsto desarrollar: en el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer; en el citado 28 de abril; en el 1º de Mayo, Día del Trabajo; y en el 7 de octubre, fecha que se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

 

Asimismo, la iniciativa se plantea continuar dialogando con los responsables de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, así como abrir un espacio de relación bilateral con la Oficina para España de la Organización Internacional del Trabajo

 

Implantación y desarrollo diocesano

Las convocatorias de ITD tienen un desarrollo específico en las diócesis del país. En estas se potenciará la sensibilización sobre esta iniciativa y sus dinámicas con los obispos diocesanos, en las parroquias, en centros educativos o mediante el diálogo con organizaciones sociales y sindicales.


dilluns, 12 de desembre del 2022

Recuperem el manifest final de les "Jornadas de Pastoral del Trabajo" de novembre de 2022

“¡NO MÁS MUERTES EN EL TRABAJO! Y ESFORCÉMONOS POR LOGRARLO”


Con este lema se han celebrado durante los días 26 y 27 de noviembre, en Ávila, las XXVIII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo.

Con la participación de más de un centenar de personas, responsables diocesanas de esta pastoral y militantes de movimientos de trabajadoras y trabajadores cristianos de 30 diócesis, en un ambiente de reflexión, convivencia, celebración y denuncia.

Se inició el encuentro con la oración y el saludo de monseñor D. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria, responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española. Nos urge el dolor injusto que la falta de salud y seguridad en el trabajo provoca diariamente, en nuestro país.

En 2021 se han producido más de un millón de accidentes laborales, de ellos 741 mortales. Hacemos nuestra la preocupación, expresada en muchas ocasiones por el papa Francisco: “El año pasado las muertes en el trabajo fueron muchas, demasiadas. No son números, son personas. (…) Desafortunadamente, se considera la seguridad en el lugar de trabajo como un costo, se está partiendo de una suposición incorrecta. (…) La verdadera riqueza son las personas: sin ellas no hay comunidad de trabajo, no hay empresa, no hay economía. (…) Trabajar con seguridad permite que cada uno exprese lo mejor de sí mismo ganándose el pan de cada día.” Recogemos su llamada: “Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que aumentará la calidad y la belleza de las obras creadas.”

En estas Jornadas hemos contado con valiosas aportaciones:

D. Mariano Sanz Lubeiro, secretario de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de la Confederación Sindical de CCOO, que con su ponencia “La seguridad y la salud en el trabajo” nos ha presentado la realidad de la siniestralidad en España. Ha insistido en que hay que situar la prevención de riesgos laborales en el centro (de la recuperación) y a las personas del trabajo en el centro de las políticas. La salud es un derecho fundamental, también en el trabajo. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, siendo un instrumento muy válido, los cambios producidos desde su promulgación, hace necesarios cambios legislativos que ayuden a acelerar la resolución de los casos, evitando un dolor innecesario. Avanzar en, la detección de las enfermedades laborales que permanecen ocultas, señalando claramente responsabilidades, facilitar la acción sindical en las pequeñas empresas y continuar la senda del incremento de la contratación indefinida, eliminando la temporalidad. Condiciones indispensables para acabar con la lacra de la falta de salud y seguridad en el trabajo.

 

D. Miguel Cruz Santiago, militante de la HOAC de Córdoba y presidente de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), con su ponencia: “¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos en lograrlo”, nos ha ayudado a entender que el trabajo, o es seguro o no es trabajo. Ha partido de su larga experiencia de acompañamiento a las víctimas, en el proceso que se vive tras un siniestro. Ha remarcado como la dignidad del trabajo está en el hecho de que es la persona quien lo realiza. Este debe ser el criterio fundamental a hora de organizar tanto el trabajo, como toda la vida económica. El papa Francisco nos recuerda que “la persona es la autora, el centro y el fin de toda la vida económico-social”. “Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida de las personas repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida”.

 

También, hemos compartido tres paneles de experiencias eclesiales en defensa de la vida en el trabajo, que han mostrado caminos por los que es necesario transitar para estar cerca de las víctimas: visibilización del problema, acompañamiento a las víctimas y trabajar con las instituciones, desarrollados por distintos secretariados diocesanos.

Las Jornadas concluyeron con la celebración de la Eucaristía en la parroquia de San Pedro, presidida por Mons. Abilio Martínez Varea en memoria de las víctimas de accidentes laborales, tras la cual nos concentramos en la plaza de Santa Teresa para realizar un Gesto público y lectura del comunicado en solidaridad, denuncia y concienciación y así dar visibilidad a este drama humano de la siniestralidad que acontece en el mundo del trabajo.

 

Estas jornadas nos impulsan a seguir comprometidos en la defensa de la vida y el trabajo digno y nos une al Papa Francisco en su deseo de que no haya más muertes en el trabajo, asumiendo nuestra responsabilidad en lograrlo.

 

“¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo”

27 de noviembre 2022


Celebració del Nadal de l'ACO del Vallès Oriental 2022

 


Celebració de Nadal de la GOAC 2022