divendres, 8 d’octubre del 2021
dijous, 7 d’octubre del 2021
dilluns, 4 d’octubre del 2021
El Moviment Mundial de Treballadors Cristians diu la seva sobre el treball decent
MENSAJE JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE (7 DE OCTUBRE DE 2021)
Lamentablemente, el trabajo actual retrocede aún más con la negación de los derechos laborales, el deterioro de la democracia, la violación de los derechos humanos, la negación de la justicia social, el rechazo del pluralismo, la eliminación del secularismo, el fomento del odio político y el mantenimiento del fundamentalismo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó recientemente como objetivo estratégico mejorar la cobertura y la eficacia de la “protección social para todos”, centrándose en la seguridad de los ingresos con atención en los pobres. Esto requiere identificar medios rentables y equitativos mediante los cuales la protección social pueda extenderse a todos los grupos. Y es necesario centrarse en brindar protección social a todo el sector informal. La perspectiva del “trabajo decente” resume las aspiraciones de las personas en su vida laboral. Implica oportunidades de trabajo productivo al proporcionar un ingreso justo. Requiere seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, a través de mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social. Requiere libertad para que las personas expresen sus preocupaciones, se organicen y participen en las decisiones que afecten sus vidas y la igualdad de oportunidades y de trato para todas las mujeres y hombres. En noviembre de 2018, la OIT dijo que el 31% de los trabajadores indios trabajaban en condiciones insalubres, mientras que alrededor del 41% estaban mal pagados, colocando a India en el puesto 19 de 22 países de la región de Asia. El crecimiento sostenible requiere buena salud, buena nutrición y una buena educación. Esto puede promover la transición de actividades de baja productividad y sustento a trabajos decentes y altamente productivos, y de la economía informal a la economía formal. Una seguridad social adecuada fomenta la inversión en capital humano tanto para los empleadores como para los trabajadores. También permite a los trabajadores adaptarse al cambio y facilita cambios estructurales justos e inclusivos. Como estabilizador automático eficaz en tiempos de crisis, la seguridad social ayuda a mitigar el impacto económico y social de las recesiones económicas, a generar resiliencia y a acelerar la recuperación del crecimiento general. Se puede aprender mucho de la experiencia de algunos países en desarrollo o desarrollados en la extensión de la cobertura de los regímenes contributivos de seguridad social a los trabajadores de la economía informal. El Banco Mundial ha advertido que la COVID-19 ha estado creando una nueva generación de pobreza y malestar por la deuda, y el FMI ha dicho que los países en desarrollo corrían el riesgo de retroceder una década. El virus ha agrandado las brechas de ingresos o de riqueza en función de la clase, la raza y el género. Las mujeres se han visto afectadas, pero también porque tuvieron que asumir gran parte de la carga adicional del cuidado de los niños y niñas cuando las escuelas cerraron. En algunos países, la participación de las mujeres en la población activa ha caído a su nivel más bajo desde mediados de los años 80. Para que evolucione la legislación integral de protección social, es necesario garantizar una red de protección social mínima para todos los trabajadores, independientemente del salario, el tamaño de la empresa y el lugar de origen. Básicamente, debe basarse en los principios de democracia participativa, inclusión, dignidad, equidad, igualdad, rendición de cuentas y transparencia. Factores como el gasto social, la tributación progresiva y el funcionamiento de los derechos laborales deben ser los indicadores esenciales para medir el compromiso del gobierno de promover la equidad y reducir las desigualdades. Porque los gobiernos tienen un papel fundamental que desempeñar en la creación del entorno adecuado para que esto suceda. En todos los aspectos, las organizaciones de trabajadores y los sindicatos también deben luchar por la justicia social universal y un enfoque humanista de las economías políticas.
Mensaje escrito por el Movimiento Obrero Cristiano de la India
MOVIMIENTO MUNDIAL DE TRABAJADORES CRISTIANOS
El bisbe Salvador Cristau pel treball digne
Hi ha un treball digne? (03/10/21)
No només digne sinó també decent. Com cada any l’Organització Internacional del Treball (OIT) i altres organitzacions que hi col·laboren promouen, el dia 7 d’octubre i arreu del món, la Jornada Mundial pel Treball decent amb una retribució digna. Aquest any, malauradament, la Jornada continua emmarcada en la crisi de la pandèmia del coronavirus i per les seves dramàtiques conseqüències en el món del treball.
Déu, al crear l’home li va encarregar la missió de vetllar per la creació i sotmetre la natura, no pas com un càstig, sinó com a col·laboració a la seva obra creadora, com a imatges seves que som: “Déu digué: Fem l'home a imatge nostra, semblant a nosaltres, i que sotmeti els peixos del mar, els ocells del cel, el bestiar, i tota la terra amb les bestioles que s'hi arrosseguen. Déu va crear l'home a imatge seva, el va crear a imatge de Déu, creà l'home i la dona (Gn 1, 26-27).
Això implica que totes les persones han de tenir l’oportunitat de realitzar una activitat productiva que aporti un ingrés just, seguretat en el lloc de treball i protecció social per a les famílies; que ofereixi millors perspectives de desenvolupament personal i afavoreixi la integració social, és a dir un treball digne i decent.
Per tant, el fet únic de l’ocupació no és suficient, aquesta ha de ser una ocupació de qualitat, ben remunerada, que repercuteixi de manera positiva en la vida dels treballadors i en el creixement de l'economia.
El passat mes de juny, a través d'un vídeo missatge, el Papa Francesc va demanar a l'Organització Internacional del Treball (OIT) i a les autoritats relacionades amb aquests temes, solucions per sortir de l'actual crisi laboral "buscant el bé comú", i prioritzant "els treballadors que es troben en els marges del món de la feina”.
Va dir també que resulta necessari evitar caure en la situació i els problemes que van caracteritzar el panorama previ a la pandèmia, com "el consumisme cec i la negació de les evidències que apunten a la discriminació dels nostres germans i germanes considerats com “d’un sol ús” en la nostra societat".
Per això, va comminar a fer front a aquests desafiaments buscant solucions que ajudin a construir un nou futur "fundat en condicions laborals decents i dignes, que provinguin d'una negociació col·lectiva, i que promoguin el bé comú".
Jesús, el Senyor, ens mostra el camí per superar les dificultats amb els seus ensenyaments i també amb les seves paràboles, com la del bon samarità, la dels vinyaters que volen treballar i no troben feina, etc. És molt important mantenir l’esperança i esmerçar les nostres forces per construir un mon més just i fraternal, el seu Regne, tal i com demanem en el Parenostre, un món en el que tots puguin realitzar-se com a persones humanes amb un treball just i digne.
+ Salvador Cristau i Coll
Administrador Diocesà
¿Existe un Trabajo digno?
No sólo digno sino también decente. Como cada año la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otras organizaciones que colaboran con ella promueven el día 7 de octubre y en todo el mundo, la Jornada Mundial por el Trabajo decente con una retribución digna. Este año, por desgracia, la Jornada sigue enmarcada en la crisis de la pandemia del coronavirus y por sus consecuencias dramáticas en el mundo laboral.
Dios, al crear al hombre le encargó la misión de velar por la creación y someter la naturaleza, no como un castigo, sino como colaboración a su obra creadora, ya que somos imágenes suyas. “Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó” (Gn 1,26-27).
Ello implica que todas las personas deben tener la oportunidad de realizar una actividad productiva que aporte un ingreso justo, seguridad del puesto de trabajo y protección social para las familias; que ofrezca mejores perspectivas de desarrollo personal y favorezca la integración social, es decir un trabajo digno y decente.
Por tanto, no basta el solo hecho de la ocupación, esta debe ser una ocupación de calidad, bien remunerada, que repercuta de manera positiva en la vida de los trabajadores y en el crecimiento de la economía.
El pasado mes de junio, a través de un video mensaje, el Papa Francisco pidió a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y a las autoridades relacionadas con estos temas, soluciones para salir de la actual crisis laboral “buscando el bien común” y priorizando “los trabajadores que se hallan en los márgenes del mundo del trabajo”.
Dijo también que resulta necesario evitar el caer en la situación y en los problemas que caracterizaron el panorama previo a la pandemia, como “el consumismo ciego y la negación de las evidencias que apunten a la discriminación de nuestros hermanos y hermanas considerados como “de un solo uso” en nuestra sociedad”.
Por ello conminó a hacer frente a estos desafíos buscando soluciones que ayuden a construir un nuevo futuro “fundado en condiciones laborales decentes y dignas que provengan de una negociación colectiva y que promuevan el bien común”.
Jesús, el Señor, nos muestra el camino para superar las dificultades con sus enseñanzas y también con sus parábolas, como la del buen samaritano, la de los viñadores que quieren trabajar y no encuentran trabajo, etc. Es muy importante mantener la esperanza y emplear nuestras fuerzas para construir un mundo más justo y fraternal, su Reino, tal y como pedimos en el Padrenuestro, un mundo en el que todos puedan realizarse como personas humanas con un trabajo justo y digno.
+ Salvador Cristau i Coll
Administrador Diocesano
dissabte, 2 d’octubre del 2021
Trabajo decente siempre
ITD reclama una “nueva normalidad” que erradique la precariedad laboral previa a la pandemiapor Comunicación ITD |
7 de octubre, Jornada Mundial por el Trabajo Decente
- En el manifiesto para esta Jornada se denuncian las condiciones infrahumanas de muchos trabajadores temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
- ITD reclama reducir la contratación temporal y parcial impulsando los contratos indefinidos y la jornada completa.
- El Manifiesto defiende la subida del Salario Mínimo para ajustarlo a las necesidades vitales de la sociedad actual y la modificación del Reglamento de Extranjería para evitar la irregularidad sobrevenida de las personas migrantes
La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) —que en España impulsan Cáritas, Conferencia Española de Religiosos CONFER, Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica JEC y Juventud Obrera Cristiana JOC)— celebra por séptimo año consecutivo la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se conmemora el 7 de octubre, promovida por la CSI (Confederación Sindical Internacional) y apoyada por la OIT (Organización Internacional del Trabajo).
Con ese motivo, ITD lanza un Manifiesto bajo el lema «Ahora más que nunca trabajo Decente» para reivindicar el trabajo “como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas”, una reclamación especialmente necesaria en el escenario marcado por la pandemia, que ha añadido precariedad en el mundo del trabajo. Por ello, “la nueva `normalidad´ no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia”, que obedece a “un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona”.
Las organizaciones de ITD ponen el foco el aumento de la precariedad que la Covid-19 está suponiendo para “el personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual”, junto a los problemas detectados en “las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; las personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa” o aquellas “que, a pesar de estar en ERTE, se han visto obligados a teletrabajar desde casa”. Estas situaciones han impedido a un número importante de trabajadores “acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social”.
El Manifiesto denuncia, también, las dificultades existentes en el acceso al trabajo derivadas del “modelo de relaciones laborales actual, que no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, o la participación social”. Esta es una situación que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, “víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación”.
Como afirma Rita, de 20 años, cuyo testimonio se recoge en el Manifiesto, “al ser jóvenes, se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa o condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada". "Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad –asegura a su vez Carmen, otra joven trabajadora de 23 años— es que te pidan experiencia, pero no te den la posibilidad de conseguirla, rechazándote desde el principio por ser joven".
Reivindicaciones
En esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, ITD pone el foco en las siguientes reivindicaciones:
- Que el Estado ponga los medios necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales, con especial hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
- Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
- Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
- La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante.
- Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.
Algunos datos sobre la situación del trabajo decente en España
Junto a ello, en el marco de esta Jornada las organizaciones promotoras de Iglesia por el Trabajo Decente ponen el foco sobre algunas cifras que hablan de la dimensión de los problemas a los que se enfrenta el mercado laboral en nuestro país.
- Hay 3.543.800 de personas en desempleo (15,3% de tasa de paro). El 17,4% entre las mujeres y el 13,4% entre los hombres. La población de menos de 25 años presenta el 38,4% de tasa de paro. La población migrante tiene un índice de paro del 23,75.
- El 25,06% de las personas trabajadoras tiene contrato temporal.
- Hay 1.157.900 hogares con todos sus miembros en paro.
- Hay 1.736.000 personas que llevan más de un año en paro y de ellas, 938.000 llevan más de dos años. Fuente: INE, EPA 2T2021.
- Existen casi 2,5 millones de trabajadores pobres (13% de los trabajadores), es decir, que, a pesar de estar empleados, no logran abandonar situaciones de pobreza relativa.
- Al inicio de la pandemia, 4,5 millones de personas en España (9,5 % de la población) vivía en situación de pobreza severa (un millón más que en 2008). El 27,5% de las personas en pobreza severa tiene trabajo. Fuente: FOESSA.
- El 20% de los trabajadores españoles menores de 30 años se encuentran al borde de la pobreza; esto representa el nivel más alto de la eurozona. Fuente: Observatorio Social.
Actos reivindicativos en todo el país
Las entidades y movimientos de Iglesia participantes en ITD han convocado, bajo el hashtag #
La agenda de convocatorias puede consultarse aquí.
dijous, 30 de setembre del 2021
dissabte, 25 de setembre del 2021
dissabte, 4 de setembre del 2021
dilluns, 16 d’agost del 2021
Cal continuar aprofundint la realitat que ens toca viure
Marcos teóricos para entender la crisis actual
2021-08-15
Toda la realidad histórico-social, por bien que se presente o por hundida en una situación de caos, demanda un marco teórico (conjunto de conceptos) para poder ser entendida, sea para enfrentar las amenazas que puede representar sea para celebrar un nuevo orden que puede surgir con sus promesas.
El primer marco teórico sigue la ciencia tal como ha venido siendo comúnmente practicada y cuyo método se inauguró en el siglo XVIII con los padres fundadores del paradigma científico moderno. Adquirió su más clara expresión con los resultados del IPCC que hace el seguimiento del calentamiento actual y de la salud de la Tierra. Se orienta por el principio del orden.
Los hechos sobre los cuales reflexiona son, por ejemplo, la irrupción de la Covid-19, que muestra la reacción de la Tierra contra las agresiones hechas por los seres humanos en la era geológica del antropoceno. El otro dato es el crecimiento del calentamiento planetario cuyo C02, como sabemos, permanece en la atmósfera más de cien años. Dada la voracidad industrialista está llegando a un límite peligroso. Hasta 2030 debe ser reducido drásticamente, en caso contrario conoceremos una dramática transformación del equilibrio de la Tierra, que amenazaría gravemente la biosfera y generaría millones de emigrados en el mundo. Otro dato es la Sobrecarga de la Tierra (The Earth’s overshoot), es decir, el agotamiento de los bienes y servicios necesarios para el mantenimiento de la vida humana y terrestre. Se está volviendo cada vez más grave como revela el último análisis, verificado el 20 de septiembre de 2020. De continuar el nivel de consumo actual, que exige una Tierra y media, puede llevarnos a altos índices de iniquidad social, especialmente entre los pobres. Están también las “9 fronteras planetarias para el desarrollo” que no deben ser superadas (climas, agua, suelo, biodiversidad, disminución de la capa de ozono, acidificación de los océanos, entre otras). Cuatro se encuentran en alto grado de degradación. A partir de la quinta puede ocurrir un efecto dominó, pues todos los factores son sistémico, y se articulan entre sí. Ahí podría ocurrir el colapso de nuestra civilización.
Resultado final: el escenario es dramático para el sistema-Vida y el sistema-Tierra, agravado por la gran ausencia de conciencia colectiva acerca de las amenazas reales que pesan sobre la humanidad en la mayoría de las personas y en los jefes de Estado. El peligro es que engrosemos el cortejo de aquellos que se dirigen hacia su propia sepultura (S. Bauman). Esa lectura lleva al pesimismo y desinterés de las personas por el factor ecológico.
El segundo marco parte de la nueva cosmogénesis, de las ciencias de vida y de la Tierra. La categoría central no es el orden sino el caos. Aquí se utilizan las conquistas provenientes de la teoría del caos que nos proporciona una lectura más positiva y promisoria. Junto con la teoría de la relatividad de Einstein, de la mecánica cuántica de Heisenberg/Bohr y de la teoría del Caos de Lorenz/Prigogine se ha fundado un nuevo paradigma científico que interpreta de otra forma la realidad histórico-social. Todo en el universo viene de un inconmensurable caos (big-bang). Su explosión hace 13,7 miles de millones de años proyectó materia, energía e informaciones en todas las direcciones. La evolución se realiza como una forma de poner orden en este caos. Así surgieron las grandes estrellas rojas. De su explosión, los materiales formados dentro de ellas fueron lanzados por todos los espacios creando las galaxias, los agujeros negros, las estrellas, nuestro sol y la Tierra y todo lo que ésta contiene. Ese caos es singular: posee una dimensión destructiva (caótica) y otra constructiva (generativa). Como ha sido mostrado por Bohm, Lorenz y Prigogine, en el interior de este casos se forma siempre un nuevo orden que emerge dominante en la medida en que disminuye (sin nunca desaparecer totalmente) la destructividad del caos. Triunfa un nuevo orden, más alto y complejo que genera optimismo y esperanza de un futuro mejor para la humanidad y para la Tierra. El caos irrumpe en todos los seres, también en nosotros los humanos siempre que un orden dado ya no aborda los problemas creados. Así nosotros los humanos somos caóticos y cosméticos (ordenados), sapientes y dementes, portadores de amor y empatía y simultáneamente de odio y de exclusión. Somos la convivencia de estos contrarios.
En este momento con presencia dramática del coronavirus estamos en el corazón de un poderoso caos, que afecta a todo el planeta y a cada uno de los seres humanos. Pero él nos hace descubrir a la Tierra como un todo y que somos también Tierra, parte consciente de ella y no sus dueños y señores. El virus ha invalidado los soberanismos tradicionales, pues el virus no respeta los límites de las naciones, nos ha hecho descubrir que nuestra esencia humana está hecha de colaboración/solidaridad y de la ética del cuidado de unos hacia otros y para con la naturaleza. Nos ha mostrado la urgencia de construir la Tierra como matria/patria común, como la Gran Casa dentro de la cual vivimos, la naturaleza incluida. La pandemia ha hecho surgir la necesidad de un pacto social planetario para que vivamos como especie en paz y con un mínimo de tensiones. Será una civilización centrada en el valor supremo de la vida, y la economía y la política deben ponerse al servicio de la perpetuación de todo tipo de vida, especialmente de la nuestra. La conclusión que derivamos de este tipo de interpretación es que un orden viejo ha entrado en caos irreversible pero que dentro de él se está gestando (no sin sufrimiento) un nuevo orden, podemos decir, una forma nueva de habitar la Tierra en sinergia con la naturaleza, con fraternidad y amor social. Esto no ocurre en un abrir y cerrar de ojos, pues el caos posee una larga historia y una lenta agonía. Pero él no promete ninguna esperanza, solo más de lo mismo, imposible de ser repetido, pues el nuevo orden tendrá más fuerza de convicción y de asumir la hegemonía en la conducción de la historia.
Resumen de la situación: no vamos en dirección a nuestra propia sepultura sino en dirección a un nuevo tipo de mundo. El sueño de los Foros Sociales Mundiales se realizará no sólo como un nuevo mundo posible, sino como un nuevo mundo necesario. Dentro de él estarán los distintos mundos culturales, chino, indio, andino, africano y brasilero con sus valores y tradiciones, mostrando la diversidad de formas de ser humano.
¿Por dónde empezar? El Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti dice: debemos empezar desde abajo (pues de arriba viene siempre más de lo mismo o peor), con cada uno, con cada localidad, con cada país hasta el último rincón del planeta. Todo empezará en el territorio (biorregionalismo), no como viene siendo delimitado artificialmente por la geografía política de los municipios, sino por las formas con que la naturaleza configuró el territorio con sus montañas, sus ríos, sus selvas, sus suelos, sus paisajes y principalmente con la población que durante decenios o siglos ha habitado ese lugar. Todo será integrado en pequeñas y medianas empresas de producción, empezando con la agroecología, con un nuevo tipo de democracia socio-ecológica, reconociendo los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, con la participación de todos, y con políticas de disminución al máximo de la pobreza y con la integración pacífica de todos. Las tradiciones culturales, las fiestas profanas y religiosas, la veneración de los artistas, de los políticos ejemplares, de sus santos, santas y sabios formarán el territorio en el cual, verdaderamente, se puede llevar a cabo una real sostenibilidad.
Podríamos representar a la Tierra como un inmenso tapete urdido de territorios autónomos e interligados constituyendo la nueva era de la Casa Común, de la Madre Tierra, Madre de todas las luchas y de todas las victorias, cuidada, amada y habitada por pueblos que se sienten hermanos y hermanas porque todos son hijos e hijas de la Magna Mater, o mejor, son la propia Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Estaremos juntos en la alegre celebración del Misterio del mundo y del milagro de nuestra propia existencia, compartida con toda la comunidad de vida.
¿Una utopía? Sí, pero necesaria, pues hacia ahí apunta el camino de la evolución ascendente, que es el anhelo de todos los pueblos y realiza también el designio del Creador.











