dijous, 16 d’abril del 2020

Testimoni obrer davant el coronavirus

Helena Cabo (@Lena_Casa) | Twitter

Una militant d'ACO, Helena Cabo, dóna el seu testimoni com a fisioterapeuta en aquest temps de coronavirus. Moltes gràcies!!!

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"Tinc un pacient que sempre m'agafa la mà. Estar sol, ha de ser dur"

Helena Cabo, fisioterapeuta a l'UCI de l'Hospital de Bellvitge

No havia treballat a l'UCI fins ara, però per la seva formació en fisioteràpia cardiorespiratòria la necessiten per tractar als pacients de la Covid-19 a l'Hospital de Bellvitge. L'hospitalenca Helena Cabo ens explica  la seva experiència amb els malalts de coronavirus i com és el seu dia a dia.
“La intensitat és el que descriu el nostre dia a dia. Quan un pacient marxa d'alta de l'UCI és una festa” explica l'Helena “el personal aplaudeix i canta, com també el pacient”.
Recorda amb emoció com té un pacient que sempre li dóna la mà. “El fet d'estar sol a l'habitació, ha de ser dur”.
En el vídeo, l'Helena mostra com ha de beure aigua amb l'EPI, l'equip de protecció individual. Reconeix que és una de les coses més incòmodes perquè ha d'estar prop de tres hores amb ell i ja quan se'l posen, comencen a suar.
Se sent agraïda per l'aplaudiment de la població tot i que no se sent una heroïna perquè diu que ella fa la seva feina. Això sí, és contundent amb la classe política: “Unes gràcies dels polítics no em serveix” i l'Helena afirma que mai haurien d'haver-se fet retallades a la sanitat i ara "ho estem pagant”. Aquest és el testimoni directe de l'Helena.

Font: LHDigital

Reflexió davant el coronavirus

Diario del Confinamiento | El Metadiario | CORDÓPOLIS, el Diario ...

DESDE EL CONFINAMIENTO

Pepa TorresTras estar unos días en casa de mi padre acompañándole en esta crisis, ya de vuelta en mi barrio me impresiona la soledad de las calles transitadas únicamente por las patrullas de policía. La policialización de Lavapiés no es ninguna novedad, es cierto, pero sí lo es el control policial en calles y plazas desérticas. Hace días leí un artículo de Byung-Chul Han en el que planteaba cómo la crisis del coronavirus estaba sirviendo también de experimentación de nuevas formas de control social legitimadas por el miedo, y que posiblemente de esta crisis saliéramos como sociedades más represivas.
Estoy atravesada de presente, me cuesta imaginar el futuro, pero desde luego junto al dolor y la impotencia de la que estamos siendo contemporáneos y contemporáneas estamos siendo también testigos privilegiados de inmensas generosidades y dinamismos creativos que se están generando en cientos de grupos de cuidados empeñado en poner en el centro el sostén mutuo, la vida y la alegría. 
Me pregunto también si podremos mantenerlos en el tiempo o si cuando pase lo más duro volveremos a “lo de siempre”, a la cultura del sálvese quien pueda y el individualismo. Quiero creer que no. Hemos tocado el límite de tal manera y aprendido de golpe que somos inmensamente inter y ecodepedientes que creo que la huella de lo que estamos viviendo permanecerá imborrable en muchos de nosotros y nosotras. Hemos aprendido que dolor de las familias que entierran a sus muertos en Guayaquil es de la misma categoría que el nuestro, que el hambre de las familias de Camerún y Senegal no nos puede ser ajeno, que la exclusión sanitaria o el colapso no son accidentales ni en Estados Unidos, ni en Francia, ni en Argentina ni en España, sino que son fruto de las mismas políticas neoliberales, sus privatizaciones y desmantelamiento de lo público. Hemos aprendido que no podemos seguir produciendo ni consumiendo desde la lógica del hipercrecimiento, violentando los ciclos de la naturaleza porque revienta y se convierte en enemiga. Hemos aprendido que necesitamos decirnos te quiero¿cómo estás?cuídate… muchas veces al día; que el humor, la belleza, la poesía, la música, los símbolos, los gestos de cercanía y vecindad entre balcones y ventanas son imprescindibles para atravesar la vida en tiempos hostiles. Hemos aprendido que las personas mayores son un tesoro para nuestras sociedades, que su sabiduría y la dignidad de sus vidas no puede ser mercantilizable.
Hemos aprendido que más que instalarnos en la queja o atrincherarnos en el miedo, la projimidad siempre nos salva y nos hace más fuertes. Hemos aprendido que los trabajos más invisible y peor pagados, como son el trabajo doméstico y de cuidados son esenciales para la vida y por ello es de justicia reconocer la dignidad y el valor de aquellas que dejan de cuidar a sus familias, en sus países de origen, para cuidar las nuestras y no parar hasta que se reconozcan sus derechos laborales y sociales y se regularice la situación de todas las personas sin papeles.
Hemos aprendido que el misterio que los y las creyentes llamamos Dios no es milagrero, ni castigador, ni interviene directamente en la historia, ni para causar el mal ni para evitarlo, sino que es aliento de vida, manantial de resiliencia, que sostiene, inspira, moviliza a la solidaridad y la creatividad. Un Dios, reciclador, dynamis, que nos empuja a rebuscar hasta encontrar entre las cenizas del sufrimiento, la esperanza. Un Misterio de amor que no se identifica con los discursos sino con los gestos y las acciones y que no distingue entre creyentes ni ateos, sino que es experto en periferias y en humanidad más que en moralidades. Un Dios Ruah alentadora, que nos mueve a salir de nuestros propio miedos e intereses y que nos hace experimentar que sólo en la projimidad y en el asombroso poder de los encuentros y los abrazos podemos ser plenamente humanos y humanas y participar del misterio de su divinidad. Un Dios todo-cuidadoso, que nos habita y sostiene en toda circunstancia y que la caña cascada no quebrará ni el pábilo vacilante apagará (Mt 12,20).

dimarts, 14 d’abril del 2020

Una carta popular del bisbe de Roma Francesc

TEXTO: Discurso del Papa en el encuentro con los movimientos ...
TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO

A los hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares

Queridos amigos

Con frecuencia recuerdo nuestros encuentros: dos en el Vaticano y uno en Santa Cruz de la Sierra y les confieso que esta "memoria'' me hace bien, me acerca a ·ustedes, me hace repensar en tantos diálogos durante esos encuentros y en tantas ilusiones que nacieron y crecieron allí y muchos de ellas se hicieron realidad. Ahora, en medio de esta pandemia, los vuelvo a recordar de modo especial y quiero estarles cerca.

En estos días de tanta angustia y dificultad, muchos se han referido a la pandemia que sufrimos con metáforas bélicas. Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos.

Sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado. Tampoco ustedes tienen los recursos para realizar su función. Se los mira con desconfianza por superar la mera filantropía a través la organización comunitaria o reclamar por sus derechos en vez de quedarse resignados esperando a ver si cae alguna migaja de los que detentan el poder económico. Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios. Sin embargo, no se encierran en la queja: se arremangan y siguen trabajando por sus familias, por sus barrios, por el bien común. Esta actitud de Ustedes me ayuda, cuestiona y enseña mucho.

Pienso en las personas, sobre todo mujeres, que multiplican el pan en los comedores comunitarios cocinando con dos cebollas y un paquete de arroz un delicioso guiso para cientos de niños, pienso en los enfermos, pienso en los ancianos. Nunca aparecen en los grandes medios. Tampoco los campesinos y agricultores familiares que siguen labrando para producir alimentos sanos sin destruir la naturaleza, sin acapararlos ni especular con la necesidad del pueblo. Quiero que sepan que nuestro Padre Celestial los mira, los valora, los reconoce y fortalece en su opción.

Qué difícil es quedarse en casa para aquel que vive en una pequeña vivienda precaria o que directamente carece de un techo. Qué difícil es para los migrantes, las personas privadas de libertad o para aquellos que realizan un proceso de sanación por adicciones. Ustedes están ahí, poniendo el cuerpo junto a ellos, para hacer las cosas menos difíciles, menos dolorosas. Los felicito y agradezco de corazón. Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir.

Sé que ustedes han sido excluidos de los beneficios de la globalización. No gozan de esos placeres superficiales que anestesian tantas conciencias. A pesar de ello, siempre tienen que sufrir sus perjuicios. Los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente. Muchos de ustedes viven el día a día sin ningún tipo de garantías legales que los proteja. Los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado. Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento ... y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos.

También quisiera invitarlos a pensar en "el después" porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse. Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible. Ustedes saben de crisis y privaciones... que con pudor, dignidad, compromiso, esfuerzo y solidaridad logran transformar en promesa de vida para sus familias y comunidades.

Sigan con su lucha y cuídense como hermanos. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los bendiga, los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda: la esperanza. Por favor, recen por mí que también lo necesito.

Fraternalmente, Ciudad del Vaticano, 12 de abril de 2020, Domingo de Pascua

dissabte, 4 d’abril del 2020

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) ante las consecuencias del coronavirus

URGEN LA SOLIDARIDAD Y LA COMUNIÓN


Nota de prensa Comisión Permanente HOAC 



La situación provocada por el COVID-19, que estamos viviendo, con sus dramáticas consecuencias para todos, ha puesto de manifiesto que la única salida posible es la comunión, la solidaridad. Esta práctica, que Jesucristo nos enseñó con su vida crucificada, es asumida por muchas personas, sean creyentes, o no. Así, cada día podemos celebrar con gozo multitud de testimonios de personas que ponen vida y capacidades al servicio de quienes lo necesitan; también hemos visto cómo la política en gran medida ha sido capaz de humanizarse y ponerse al servicio de las necesidades de las personas y del bien común.

Junto al drama de la enfermedad y la muerte, a la HOAC, como Iglesia presente en medio de las condiciones de vida del mundo obrero y del trabajo, también nos preocupa la dimensión social y económica de esta crisis, y no vemos que la comunión - solidaridad sea la respuesta que se está dando. Valoramos positivamente las medidas del gobierno dirigidas a proteger a empresas, autónomos y trabajadores, pero estimamos que están muy lejos aún de lo que es necesario.

Por ello nos parece una necesidad urgente:

Poner a disposición de las pequeñas y medianas empresas, y trabajadores autónomos el dinero y las exenciones fiscales necesarias para el sostenimiento y relanzamiento de sus empresas, sin que ello suponga ninguna hipoteca ni endeudamientos futuros.

Garantizar los recursos económicos necesarios a todas las personas y familias que se han visto privadas de su trabajo, incluyendo en la solidaridad a los trabajadores y trabajadoras que han sido excluidos de la economía formal. Estas personas si trabajan, cobran, si no trabajan, no cobran: La persona que limpia casas sin contrato, la que vende productos de su huerta de puerta en puerta, la que recoge chatarra, la que hace alguna chapuza de vez en cuando… Estas personas no van a ser incluidas en ningún ERTE ni van a cobrar ninguna prestación de desempleo, pero también son personas trabajadoras que tienen que seguir viviendo. Todo ello hace imprescindible la existencia de una Renta Básica que llegue a todas las personas y familias, y prioritariamente, a estas, que lo necesitan.

Establecer un mecanismo compensatorio para las personas y familias que no puedan pagar hipotecas o alquileres. Ya tenemos experiencia de lo que suponen los desahucios y no deberíamos repetir prácticas que atentan contra la dignidad humana.

Junto a estas medidas de carácter urgente, es imprescindible abordar dos líneas de trabajo para reorientar nuestra sociedad y nuestra economía después de la crisis, y prepararnos para futuras situaciones como esta o parecidas:

Revertir un conjunto de políticas públicas cuya inoperancia ha quedado de manifiesto, para que se centren en el cuidado de la vida. Entre otras señalamos: La atención a la dependencia, incluidas las residencias de mayores. La política sanitaria, que ha sufrido especialmente recortes que han desmantelado a centros de salud y hospitales privándolos de medios técnicos y personal necesarios y ha sumido en grandes estrecheces a la asistencia primaria y la prevención. Los Servicios Sociales Comunitarios, sin recursos para responder a la demanda de la pobreza y la exclusión y sin profesionales que los puedan atender. La política de vivienda, que ha echado una losa insoportable sobre muchas familias. Las políticas de Rentas Mínimas y de lucha contra la exclusión, que parecen diseñadas más como propaganda que como caminos de integración real y la política laboral y de empleo, cuya inoperancia es ya un clamor.

Revisar el papel de la banca privada y el papel del Banco Central Europeo y del Banco de España. Es un contrasentido que le demos a la banca privada el dinero de todos a interés cero, para que la banca lo preste a empresas y personas a un interés cuatro o cinco puntos mayor. Los Estados necesitan una fuente de financiación que no sea una condena, y esto solo puede hacerlo una Banca Pública o legislando que los Bancos Centrales asuman esta función.

Nos unimos al papa Francisco que expresó en la Audiencia General del día de ayer que nuestras sociedades necesitan que difundamos más allá de las emergencias, como la de ahora, esa cultura de la solidaridad, del cuidado y de la acogida, contribuyendo a crear un mundo cada vez más humano.

Seguimos invitando a todas y todos a expresar de manera concreta la solidaridad con quienes más sufren las consecuencias de esta situación, a activar nuestra misericordia compasiva que se traduzca en gestos samaritanos con los más necesitados, y a seguir poniendo nuestra confianza en el Dios de la Vida.

COMISIÓN PERMANENTE DE LA HOAC
Madrid, 26 de marzo de 2020

dilluns, 30 de març del 2020

També les dones són treballadores a la llar!!!

Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar -

Hi ha altres virus contra el món obrer

El coronavirus también genera puestos de trabajo


World Movement of Christian Workers
Mouvement Mondial des Travailleurs Chrétiens
Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos
Weltbewegung Christlicher Arbeitnehmer

¡ALTO A LOS VIRUS!

¡El mundo está al revés! ¡El planeta está en estado de pánico!
¡Y todo esto debido a un pequeño y escurridizo virus que ataca tanto a ricos como a
pobres, que cruza fronteras "sin mostrar sus papeles"!
Y este pequeño virus inodoro e incoloro es más fuerte que cualquier campaña mediática o
sindicato internacional: bloquea toda la economía mundial, hace tambalearse a las bolsas
desde Tokio hasta Nueva York, aterroriza a todos los líderes políticos y económicos, pone en
duda el funcionamiento de la economía neoliberal globalizada, nos obliga a hablar de
"decrecimiento"...

"Derriba a los poderosos de sus tronos..."

Señor Dios, Tú que escuchas las alegrías y las penas de este mundo,
Con los movimientos del MMTC, unidos en un solo corazón y una sola fe, queremos
decirte:
Mira los miles de personas angustiadas,
¡Y danos la fuerza para ampliar nuestra mirada!

TENEMOS MIEDO por nuestra salud, por la de nuestros seres queridos... con razón sin
duda... pero es verdad Señor: ¿Por qué este temor (a veces infundado), cuando sabemos
bien que sólo Tú eres inmortal? ¿Y por qué no tememos por los niños y adultos que han
vivido bajo las bombas en Siria durante 9 años, o en muchos otros países?
Señor, líbralos del miedo, dándoles la paz... ¡de la que también somos responsables!

ESTAMOS AFECTADOS DIRECTAMENTE o EN NUESTRO ENTORNO. A través de los
medios de comunicación sabemos todo sobre esta enfermedad (mortal en el 2% de los
casos) ... pero, tenemos que enfrentarnos a las enfermedades todos los días, y a veces como
resultado de las malas condiciones de trabajo. ¡Y hemos aprendido a luchar, con nuestros
sindicatos, nuestras asociaciones, a superarlos, a levantarnos de nuevo!
Entonces, ¿por qué esta enfermedad nos hace olvidar las epidemias siempre actuales: como
el Ébola (contagioso y en un 80% mortal) que todavía prolifera en el Congo-RDC... o la
malaria (no contagiosa, es cierto) pero que causa 500.000 muertes cada año en el África
subsahariana!
¡Señor, que la investigación médica no se olvide de los países pobres, y que cada persona
humana en cada país tenga el derecho a un cuidado digno!

ESTAMOS TENTADOS DE ABASTECERNOS DE COMIDA a veces comprando todo lo que
hay en las tiendas… por miedo a las restricciones. ¡En algunos países, algunos incluso han
comprado armas para protegerse de los ladrones! ¡Señor, nos avergonzamos de este mundo!
Este mundo que olvida que millones de personas mueren de hambre o de sed por culpa de
nuestra injusta economía mundial.
Señor, da a los líderes de nuestros países el coraje político para atreverse a llevar a cabo
una economía del compartir y de solidaridad, tanto a nivel nacional como internacional.

LIMITAMOS NUESTROS VIAJES, NUESTRAS VISITAS, INTERRUMPIMOS NUESTROS
PROGRAMAS, como medida de precaución. Hemos sido "confinados en nuestras casas",
mientras que otros están regularmente "confinados fuera": los migrantes, los sin techo, los
expulsados, etc... ¡Hemos cambiado nuestro ritmo, hemos tenido tiempo de buscar un
sentido a nuestras vidas!
Señor, que esta dolorosa experiencia nos haga comprender el sufrimiento de los demás, a
nuestro alrededor, en nuestro país o a nivel del planeta. Que sigamos reflexionando sobre el
significado y el alcance de nuestras acciones, o nuestras elecciones.

SOMOS INVENTIVOS Y AGRADECIDOS... inventivos para comunicar, para rezar, para
trabajar, para relajarse, para formarse... ¡Esto es lo que sucede a menudo en tiempos de
crisis! ¡Inventamos! Y RECONOCEMOS a todo el personal sanitario que se ha esforzado
mucho.
Señor, haznos inventores de “una vida digna para todos”. “con tierra, un techo, un trabajo,
una salud que nos permita alabarte y proclamar alto y claro: ¡ALTO A LOS VIRUS!

"¡Alto a los virus!»

1- ALTO AL VIRUS DE LOS BRAZOS!, el cuál a veces nos paraliza... (¡y luego "quedamos
patitiesos”), como sin saber qué hacer, cuando nos encontramos en situaciones en las que
no vemos qué hacer, y aprovechamos para abandonar la lucha!

2- ¡ALTO AL VIRUS DE LAS PIERNAS! ¡el que nos impide ir hacia los demás, sobre todo a
los que nos molestan, con los que hemos vivido un conflicto, los que no han votado como
nosotros, los que no piensan como nosotros, los que no rezan como nosotros!

3- ¡ALTO AL VIRUS DE LOS OJOS! El que nos ciega y nos impide ver todos los
sufrimientos de este mundo, sufrimientos ligados a la guerra, a las injusticias económicas, al
calentamiento global, a las migraciones, etc... ¡El que nos impide ver las asociaciones, los
movimientos donde podemos comprometernos para cambiar todo esto!

4. ¡ALTO AL VIRUS DEL OÍDO! El que nos hace sordos a todas las llamadas a la
solidaridad. ¡El que distorsiona nuestra comprensión escuchando sólo a aquellos que hablan
de seguridad personal o nacional, que piensan sólo en términos de crecimiento económico y
que se olvidan de la Humanidad!

5- ¡ALTO AL VIRUS DE LA LENGUA! ¡Éste nos hace decir cualquier cosa cuando nos
conviene! ¡El que a veces nos seca la lengua y nos hace silenciosos y cómplices ante las
injusticias, los maltratos, los abusos de todo tipo!

6- ¡ALTO AL VIRUS DEL ESPÍRITU! El que nos hará decir (esperémoslo dentro de pocas
semanas), nuestra gran alegría y nuestra tristeza:
a. GRAN ALEGRÍA por haber derrotado JUNTOS esta terrible pandemia.
b. TRISTEZA ante el déficit económico (nacional o mundial) y que tendrá que ser
pagado!
Y este virus del Espíritu incluso hará que antepongamos la economía a lo Humano... como
ocurre hoy día.

7- ALTO AL VIRUS DEL CORAZÓN (el virus de las coronarias = el "auténtico coronavirus"):
¡El más peligroso de todos! ¡El que nos impide AMAR REALMENTE, como Tú nos amas!
¡El que nos frena para VIVIR PLENAMENTE, como Tu Hijo, Jesús lo hizo hasta la Cruz!
¡El que nos bloquea para INVENTAR INTENSAMENTE bajo la acción de Tu Espíritu!

Sí Señor, ayúdanos, a través de nuestros diversos movimientos del MMTC
- a ser militantes de una MEJOR SALUD para NUESTRO PLANETA gracias a la vacuna
de Tu Amor. !
- a resistir a toda forma de egoísmo gracias a la vacuna del Resucitado, que se ha dado
totalmente!
- a inventar otras formas de consumir, de producir, etc. ¡gracias a la vacuna de tu
Espíritu!
¡Que este tiempo de "travesía del desierto" fortalezca nuestra fe y nuestros
compromisos!
Que él nos ayude a leer los signos de "Tu vida más fuerte que toda muerte".
Que nos de la audacia de inventar nuevos estilos de vida y un nuevo modelo
económico, promotor de fraternidad, de solidaridad, de sostenibilidad, para el bien
común y universal.
¡Viva la verdadera vida! ¡Feliz fiesta de Pascua!

Comité Internacional del MMTC
Fátima, Jean-Claude, Mariléa, Philippe, Bernard
(escrito el 19 de marzo de 2020)

dissabte, 28 de març del 2020

Al costat de les treballadores vulnerables



APOYO A LAS ASOCIACIONES DE TRABAJADORAS DE HOGAR Y CUIDADOS
Cristina Ruíz Fernández

En el contexto de la pandemia del COVID-19, ante el anuncio realizado por el Gobierno de España sobre la posible aprobación de un subsidio extraordinario para las trabajadoras de hogar y cuidados, desde distintas asociaciones del sector han elaborado un comunicado para defender esa medida y para exigir que tenga cobertura para todas las trabajadoras, en igualdad de condiciones a otras medidas de protección aprobadas para otros colectivos y, sin excluir a las más de 200.000 personas que trabajan sin contrato.

Las asociaciones que promueven esta iniciativa están recabando el apoyo de organizaciones sociales e individualidades para empujar juntas por el reconocimiento de derechos, especialmente para los colectivos que se verán más golpeados por esta crisis.

Para recoger estás adhesiones han creado un formulario abierto para toda persona o colectivo que quiera sumarse. Se está debatiendo este asunto en estos momentos en los órganos de decisión y, a juicio de estas organizaciones es fundamental que haya presión desde la sociedad civil para acabar con una discriminación injustificable.

Formulario