dilluns, 9 de juny del 2014

Per molt que estem en crisi sempre hi ha honradesa


Cuando ganar no es lo más importante


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Las anécdotas tienen un enorme potencial educativo: situaciones de la vida cotidiana pueden ayudan a entender e identificarse con grandes principios éticos. Es el caso de un atleta español que antepuso la honestidad a un triunfo deportivo. Iván Fernández Anaya dio toda una lección de deportividad en Navarra al dejar ganar una competición al africano Abel Mutai, quien lideraba la carrera y que a pocos metros de la meta pensó que ya había concluido el recorrido. Al no hablar castellano, Mutai no entendía que la gente a su alrededor le decía que siguiese porque aún faltaban varios metros. Fernández lo alcanzó y en vez de sacar provecho de la situación para ganar la carrera, animó al africano a seguir corriendo para lograr la victoria. Después declaró:
“No merecía ganar. No le hubiera alcanzado si no se equivoca. Hice lo que tenía que hacer”.

dissabte, 31 de maig del 2014

Quan els infants parlen...


Cansats i cansades...



 

Cansada del emprendimiento

Lourdes Zambrana. Continuamente escucho y leo en los medios de comunicación ejemplos de personas que con la crisis han optado por crear sus propios negocios, personas emprendedoras que han decidido inventar su propia salida a la crisis. Con todo mi respeto y mi admiración para estas personas que hartas de buscar y buscar, deciden inventar, el emprendimiento encierra una peligrosa trampa ideológica: la idea de que la salida de la crisis es individual, no colectiva, y que saldrán adelante los más valientes y los más válidos. Si no sales adelante es por que no vales. Los medios de comunicación repiten y repiten ejemplos de emprendedores, en las administraciones públicas y las entidades sociales se multiplican los cursos para emprendedores, y las entidades bancarias abren líneas de micro créditos para estas iniciativas. Como siempre, en el contexto neoliberal, una idea se repite y se repite hasta la saciedad, hasta que nos cala y nos inunda y se nos hace propia cuando no es más que un axioma -a veces incluso hasta una mentira- repetido hasta el hartazgo y hasta que se convierte verdad.

La salida de la crisis será colectiva o no será. La salida de la crisis será con propuestas alternativas o no será. El triunfo de Podemos en las recientes elecciones europeas es un signo de que cada vez más personas están convencidas de ello. El individualismo es un torpedo en la línea de flotación de la solidaridad. Y el emprendimiento está impregnado de individualismo. No es esto una acusación de individualismo a los emprendedores y emprendedoras que solo quieren salir a flote en este naufragio, cosa totalmente comprensible y alabable, es una reflexión sobre lo que esconde la idea, sobre el trasfondo ideológico de esta propuesta, que actualmente se presenta como la única salida viable.

O buscamos salida para todos y todas, o esto no habrá valido la pena. Por encima del individualismo y la meritocracia, debemos dejar claro que la crisis no tiene causas individuales, sino que es consecuencia de una gran estafa, y que la salida ha de ser colectiva, no individual. Una salida donde nos salvemos todos y todas, por que a todos y todas nos está afectando esta crisis, nos está haciendo perder derechos, poder adquisitivo, y la ilusión de que otro mundo era posible. Y esto es compatible con que algunas personas sean emprendedoras e inventen su salida a la crisis, pero en un contexto de lucha colectiva, de reivindicación colectiva, sin dejarnos calar por los repetidos mensajes de individualismo, defendiendo, hoy más que nunca, que otro mundo sí es posible, pero solo si lo hacemos entre todos y todas, donde quepamos todos y todas.

(Lourdes Zambrana es diplomada en Trabajo Social, licenciada en Ciencias Políticas y diplomada en Ciencias Religiosasla. Trabaja en la Fundación Mambre que atiende a personas sin techo, en el programa de Inserción Laboral

dimarts, 27 de maig del 2014

Deixeu que els infants arribin a Jesús!!!

 
Texto completo de la Homilía 
del Papa Francisco en Belén
25 de mayo de 2014

«Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).
"Es una gracia muy grande celebrar la Eucaristía en el lugar en que nació Jesús. Doy gracias a Dios y a vosotros que me habéis recibido en mi peregrinación: al presidente Mahmoud Abbas y a las demás autoridades; al patriarca Fouad Twal, a los demás obispos y ordinarios de Tierra Santa, a los sacerdotes, las personas consagradas y a cuantos se esfuerzan por tener viva la fe, la esperanza y la caridad en esta tierra; a los representantes de los fieles provenientes de Gaza, Galilea y a los emigrantes de Asia y África. Gracias por vuestra acogida".
"El Niño Jesús, nacido en Belén, es el signo que Dios dio a los que esperaban la salvación, y permanece para siempre como signo de la ternura de Dios y de su presencia en el mundo. «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño...». También hoy los niños son un signo. Signo de esperanza, signo de vida, pero también signo "diagnóstico" para entender el estado de salud de una familia, de una sociedad, de todo el mundo. Cuando los niños son recibidos, amados, custodiados, tutelados, la familia está sana, la sociedad mejora, el mundo es más humano. Recordemos la labor que realiza el Instituto Effetà Pablo VI a favor de los niños palestinos sordomudos: es un signo concreto de la bondad de Dios. Dios nos repite también a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI: «Y aquí tenéis la señal», buscad al niño..."
"El Niño de Belén es frágil, como todos los recién nacidos. No sabe hablar y, sin embargo, es la Palabra que se ha hecho carne, que ha venido a cambiar el corazón y la vida de los hombres. Este Niño, como todo niño, es débil y necesita ayuda y protección. También hoy los niños necesitan ser acogidos y defendidos desde el seno materno".
"En nuestro mundo, que ha desarrollado las tecnologías más sofisticadas, hay todavía por desgracia tantos niños en condiciones deshumanas, que viven al margen de la sociedad, en las periferias de las grandes ciudades o en las zonas rurales. Todavía hoy muchos niños son explotados, maltratados, esclavizados, objeto de violencia y de tráfico ilícito. Demasiados niños son hoy prófugos, refugiados, a veces ahogados en los mares, especialmente en las aguas del Mediterráneo. De todo esto nos avergonzamos hoy delante de Dios, el Dios que se ha hecho Niño".
"Y nos preguntamos: ¿Quién somos nosotros ante Jesús Niño? ¿Quién somos ante los niños de hoy? ¿Somos como María y José, que reciben a Jesús y lo cuidan con amor materno y paterno? ¿O somos como Herodes, que desea eliminarlo? ¿Somos como los pastores, que corren, se arrodillan para adorarlo y le ofrecen sus humildes dones? ¿O somos más bien indiferentes? ¿Somos tal vez retóricos y pietistas, personas que se aprovechan de las imágenes de los niños pobres con fines lucrativos? ¿Somos capaces de estar a su lado, de "perder tiempo" con ellos? ¿Sabemos escucharlos, custodiarlos, rezar por ellos y con ellos? ¿O los descuidamos, para ocuparnos de nuestras cosas?"
«Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño...». Tal vez aquel niño llora. Llora porque tiene hambre, porque tiene frío, porque quiere estar en brazos... También hoy lloran los niños, lloran mucho, y su llanto nos cuestiona. En un mundo que desecha cada día toneladas de alimento y de medicinas, hay niños que lloran en vano por el hambre y por enfermedades fácilmente curables. En una época que proclama la tutela de los menores, se venden armas que terminan en las manos de niños soldados; se comercian productos confeccionados por pequeños trabajadores esclavos. Su llanto es acallado: deben combatir, deben trabajar, no pueden llorar. Pero lloran por ellos sus madres, Raqueles de hoy: lloran por sus hijos, y no quieren ser consoladas (cf. Mt 2, 18).
«Y aquí tenéis la señal». El Niño Jesús nacido en Belén, todo niño que nace y crece en cualquier parte del mundo, es signo diagnóstico, que nos permite comprobar el estado de salud de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra nación. De este diagnóstico franco y honesto, puede brotar un estilo de vida nuevo, en el que las relaciones no sean ya de conflicto, abuso, consumismo, sino relaciones de fraternidad, de perdón y reconciliación, de participación y de amor.
Oh María, Madre de Jesús, tú, que has acogido, enséñanos a acoger; tú, que has adorado, enséñanos a adorar; tú, que has seguido, enséñanos a seguir. Amén.

dissabte, 24 de maig del 2014

Efectes colaterals de la crisi


A un dia de les Eleccions Europees

 
SAN BENITO Y LAS ELECCIONES EUROPEAS
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/05/14.- Algún lector o lectora se habrá retirado nada más leer el título. No le guardo rencor. San Benito, más allá del “Ora et labora”, es desconocido en un ámbito que no sea monástico o muy especializado; y de las elecciones europeas ya vamos más que sobrados desde que empezó la campaña electoral.
La desgana política nos invade y sin embargo no debemos renegar de la política; el ser humano es un ser político –ya lo decían los antiguos- y como tal no puede inhibirse de algo que repercute tanto en la vida diaria. Pero estamos tan hartos, tan decepcionados y esperamos tan poco de la clase política estabilizada y anquilosada, sea del país que sea, y de la ideología del color que se pinte, que la primera intención es huir cuando se plantean temas relacionados con la política.
San Benito allá en el siglo V, escribió una Regla para los monjes. Desde entonces, a lo largo de tantos siglos, miles de comunidades monásticas han vivido desgranado la sabiduría que San Benito les dejó por escrito: unas veces para seguirla al pie de la letra, otras para desviarse y deslizarse por caminos que les alejaban de su espíritu; y siempre de vuelta, rectificando y volviendo a las fuentes.
La Regla de San Benito, según mi humilde criterio, es un Tratado sobre el Sentido Común, que en todas las épocas es el menos común de los sentidos, y la sabiduría que destila no es sólo para monjes y monjas, sino para seres humanos organizados en comunidades, grupos, sociedades, países, familias…
Estamos en ambiente de elecciones, esta vez al Parlamento Europeo, y casualmente, hace unos pocos días, leí lo que dice San Benito sobre la elección del cillerero (RB 31), oficio o servicio monástico de gran importancia: es el encargado de administrar los bienes materiales del monasterio.
Así describe San Benito las actitudes y aptitudes del electo cillerero: “Se elegirá de entre la comunidad uno que sea sensato, de buenas costumbres, sobrio, de no mucho comer, ni altivo, ni perturbador, ni injusto, ni torpe, ni derrochador, sino temeroso de Dios, que sea como un padre para toda la comunidad. Estará al cuidado de todo. No hará nada sin orden del abad. Cumplirá lo mandado. No contristará a los hermanos; si por ventura algún hermano le pide una cosa poco razonable, no le contriste despreciándole, sino que dándole razón de ello con humildad, la niegue a quien se la pide indebidamente.”
¿Es o no de sentido común elegir a alguien con estas cualidades y rectitud de mente y corazón para llevar a buen fin la vida de la comunidad y de los que se acercan a su casa, como son los pobres, los huéspedes, etc.? Y también es de sentido común no dejar que se le olvide una vez elegido para esa misión, por eso está bajo una autoridad.
¡Así querríamos que fueran los candidatos a representarnos en las elecciones europeas!, fue mi primer pensamiento después de leer lo del cillerero y tras abrir los sobres de dos partidos de diferente color (aunque del todo desteñidos) que me invitan a darle mi voto en las elecciones al Parlamento Europeo.
Querríamos políticos que mostraran austeridad en su vida y capacidad de lucha contra las injusticias, incluidas las de sus propios partidos; que las luchas por el poder se transformaran en lucha por conseguir mejoras para todos. Que no se dejaran atar de pies y manos por el poder económico-financiero que les convierte en guiñoles. Que entiendan que no habrá verdadera democracia mientras la corrupción y los paraísos fiscales sigan siendo células cancerígenas en el cuerpo de Europa. Que cada sillón en el Parlamento sea una plataforma de reivindicación por una Europa más justa donde quepamos todos y sepamos acoger y compartir con otros.
Por si alguien no lo sabe, San Benito es Patrón de Europa.
Y para finalizar, estas palabras en clave de oración, que no son mías, sino de uno que tiene un alto sentido común y mucho amor:
“Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo!... ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!
Gracias, Papa Francisco, se nota que te bajaste de la limusina y caminas con tus zapatos de siempre.

Els deu manaments en temps de crisi


LOS DIEZ MANDAMIENTOS algo actualizados pero plenos de sentido,
para los que decimos que creemos en Dios


1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas, no harás un dios del dinero, ni del poder, ni del prestigio, ni de alcanzar posición social. Amarás a Dios y, por tanto, a la humanidad y todo lo que hagas será para mejorar la humanidad. No ofrecerás sacrificios a ningún dios falso creado por ti tales como el dinero, el poder, el prestigio, la fama. No sacrificarás a la humanidad para pagar una deuda ilegítima adorando al dios dinero.

2.- No tomarás el nombre de Dios en vano, diciendo que gobiernas como Dios manda cuando no llevas el amor ni a Dios dentro de tu corazón y no haces lo que Dios quiere, que es cuidar de la humanidad. No tomarás el nombre de Dios en vano, yendo a misa, rezando y comulgando mientras todas tus obras son abominables a los ojos de Dios, mientras todas tus obras se encaminan a dañar a la humanidad, el pueblo de Dios.

3.- Descansarás y permitirás descansar del trabajo los días justos que correspondan a una vida digna. No obligarás al trabajador a trabajar sin descanso y sin medida. No obligarás a la gente a tener dos y tres trabajos para poder sobrevivir, no obligarás a la gente a llegar a la extenuación para tener siquiera qué comer. No explotarás al obrero y le pagarás su salario justo para que pueda disfrutar de su ocio y de su vida dignamente y esto le conduzca a la felicidad.

4.- Honrarás a tu padre y a tu madre no robándoles sus pensiones y no robándoles con preferentes. Los honrarás asegurándoles una vida digna en su vejez. Los honrarás no engañándoles, haciéndoles trabajar toda su vida para luego robarles su jubilación. Los honrarás ayudándolos, no dañándolos tal como haces ahora.

5.- No matarás. No matarás condenando a la gente a la miseria, a la precariedad, a la desesperación, al suicidio. No matarás suprimiendo los servicios públicos de salud y educación. No matarás a la sociedad condenándola al paro endémico y estructural. No matarás poniendo cuchillas en las vallas de las fronteras. No matarás las ilusiones, las fuerzas y las ganas de los jóvenes presentándoles un panorama artificial de desesperación y llamada a la inacción. No matarás la esperanza mintiendo sobre esta crisis Sísifo que has creado para nunca acabar.

6.- No cometerás adulterio, adulterando la verdad, manipulándola, engañando a la gente para obtener tu beneficio. No cometerás adulterio adulterando la realidad creando una crisis mentirosa que es una estafa en la que estás robando todo al pueblo de Dios, que es toda la humanidad. No cometerás adulterio manipulando a los medios de comunicación para que se conviertan en tus voceros y cerrándolos cuando ya no te hagan falta.

7.- No robarás. No robarás. No robarás. No robarás al pobre para dárselo al rico, porque la única manera de que haya ricos es empobrecer a la humanidad, es crear pobreza donde no la había, la única manera de que haya ricos es robar al pueblo de Dios, toda la humanidad. La única manera de que haya ricos es crear pobres. No robarás. ¿Está claro? Es que no sé cómo decirlo más claro.

8.- No dirás falso testimonio contra tu prójimo. No mentirás en los juicios. No dejarás impune al culpable mientras castigas al inocente. No dirás que no sabías que te alquilabas el piso a ti misma. No dirás que no recibías sobres cuando los recibías. No dirás que eres inocente cuando sabes que eres culpable. No dirás que no has despilfarrado dinero público cuando lo has hecho a manos llenas. No dirás que no has defraudado y engañado para enriquecerte a costa del pueblo de Dios, toda la humanidad, cuando sabes que lo has hecho. No dirás que cualquiera lo haría en tu lugar para justificarte, porque no lo ha hecho cualquiera: lo has hecho tú.

9.- No consentirás que te dominen pensamientos impuros tales como la avaricia, el egoísmo, el ansia de poder, el ansia de prestigio social, el ansia de posesiones materiales, el ansia de dinero, porque si consientes que te dominen estos pensamientos impuros, tu vida será esclava de ellos y todo lo que hagas será para conseguir saciarlos, dañando al pueblo de Dios, a toda la humanidad.

10.- No codiciarás la casa de tu prójimo, ni le tendrás envidia. No codiciarás cosa alguna de tu prójimo ni sentirás envidia de ellas. No codiciarás los impuestos del pueblo, no codiciarás la salud del pueblo, no codiciarás la educación del pueblo, no codiciarás la sumisión del pueblo, no codiciarás el sufrimiento del pueblo, no codiciarás la vida del pueblo, no codiciarás el alma del pueblo, del pueblo de Dios que es toda la humanidad.

Los diez mandamientos. Adolfo Ranero. Publicado en ALANDAR nº 305